Una lámpara de techo de bronce y cristal ilumina la escalera de mármol de la entrada. Todo sugeriría a un salón de té para señoras arropadas si no fuera por una baldosa azul marino de reminiscencias sesenteras que choca con las rayas rojas del techo de sabor circense.

Estamos en Astrolabius, la criatura rebelde de la familia Hevia, que con motivo del 50 aniversario del gran restaurante de la calle Serrano se regala esta sofisticada gastro coctelería para convertirla en un nuevo espacio gourmet que no dejará indiferentes a los sibaritas más exigentes.

Un papel pintado con motivos vegetales viste las paredes dando un toque de exotismo a un ambiente decorado con tapizados de colores donde unas puertas negras que homenajean los saloons del viejo oeste revisitadas al estilo imperio abren el paso a un lugar íntimo de luces bajas que no renuncia al toque underground de unas tablas de skateboard colgadas como obras de arte conceptual.  Artística es también la forma de presentar creaciones gastronómicas tan exquisitas de saborear como de ver.

Al abrir la carta la rebeldía de este moderno bistró interpretado de forma psicodélica deja el paso a las estrictas reglas del prestigio y la mejor tradición culinaria. El tener antepasados nobles tiene su peso, por eso Astrolabius es la natural y atrevida evolución de Hevia, una referencia para la hostelería madrileña.

La barra de mármol y cobre de Astrolabius revela su alma nocturna por la variedad de delicatessen provenientes del mundo de los espirituosos y los destilados, donde destaca por su color verde una refinada selección de botellas de Absenta, que por sí solas son una declaración de excentricidad.